EL mejor amigo
Encontré este texto antiguo entre mis archivos y quiero recuperarlo, pues me trae gratos recuerdos, así que lo dejo aquí tal como lo escribí en su día, sin corrección alguna:
El mejor amigo
Era una mañana primaveral, José había salido a pasear a la playa y su hija Ana le acompañaba.
-Papá, té noto un poco triste. -Le dijo ella.
-¿Por qué lo dices, hija mía? -Respondió él.
-No sé, hablas poco, papá. -Contestó la niña.
Entonces el padre le preguntó:
-¿Quieres que te cuente una historia real?
-¡¡Síííí!! -dijo su hija. -¡Cuéntamela, por favor papi, cuéntamela!
Y José relató:
-Más allá de los confines del mundo, vivía y vive el más hermoso y maravilloso ser que jamás haya existido. Es a la vez el mejor y el peor amante, el mejor y el peor amigo. Y tan pronto puede ser el héroe más valiente y denodado, como el cobarde más pérfido y pusilánime; un hombre amable y generoso o el más ruin y traicionero; el más benévolo y cariñoso o el más cruel y deleznable. Pero su mayor característica es que jamás desatiende las llamadas de sus amigos, ni la de sus enemigos; pudiendo llegar a ser un grandísimo compañero, que tanto te lleva por parajes exóticos o por caminos de angustia y de amargura... O por rutas donde la alegría y el gozo se meten en tu alma... Y puede hacerte reír y puede hacerte llorar... Y correr mil y una aventuras, adentrarte en el amor o llenarte de odio. Puedes volar con él a los más recónditos lugares, escalar las más inaccesibles montañas o descender a los negros e insondables abismos... Acceder a los más remotos parajes o reposar en una plácida playa sobre su cálida arena... Recorrer a su lado el infinito universo y perderte entre las estrellas... Hablar con los más grandes personajes de la humanidad y con los más perversos... Luchar en mil batallas, rendirte, ganar, perder y morirte con él... Puedes resucitar, morirte y renacer... Y pensar, y ver lo inimaginable... Inquietarte, amar, soñar, musitar y gritar...
-Pero, papá, ja, ja, ja, ¡Todo eso es imposible! -Le interrumpió la niña.
-¿Eso crees tú, hija mía? ¿Crees de verdad que es imposible? Pues no, no es imposible, porque has de saber querida hija, que ese amigo del que te hablo existe en realidad y no es otro que el Libro.
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