Intermaniacos
Fotolog Juegos Cadenas de mail PC Cine Televisión Deporte Música Literatura Offtopic




Respuesta
 
Herramientas
Antiguo 09/03/08, 04:07:27   #1 (permalink)
Medalla De Oro
Puntos: 9.328, Nivel: 64 Puntos: 9.328, Nivel: 64 Puntos: 9.328, Nivel: 64
Actividad: 6% Actividad: 6% Actividad: 6%
 
Avatar de Fernandooo1
 
Lightbulb Nostra Fabula (Capítulo I Parte II)

¡Hola amigos!

Como venía posteando antes, aquí les dejo la continuación a la 1era. parte del primer capítulo de esta obra colectiva con Bell. Espero les guste. Nos agradaría conocer sus comentarios.

Saludos,

Les dejo el link a la primera parte: Nostra Fabula (Capítulo I Parte I)

******



“¡¡BEAAAATRIIIICEEEEE!!”

Louis sintió que sus tímpanos reverberaban dolorosamente en respuesta a los chillidos descontrolados que provenían del comedor. A pesar de que había intentado bloquear los gritos con el sonido del piano, no había pieza musical lo suficientemente escandalosa como para competir con el volumen de voz de su madre, quién llevaba horas de horas vociferando por el castillo en busca de los sirvientes y echando maldiciones a todos y cada uno de ellos sin descanso.

“¡BEAAATRICCCEEEE!”

“Por Dios…”, murmuró Louis para si, “¿Es que acaso no se da cuenta que ya no queda nadie aquí?” Ligeramente molesto por el ruido, el joven se levantó del banco junto al piano y caminó hacia el comedor para intentar sosegar a su madre.

La mujer estaba sentada en la cabecera de la mesa principal, su cabeza apoyada sobre una mano, mientras que con la otra golpeaba fuertemente la superficie de madera, haciendo temblar la vajilla frente a ella. A sus 48 años, la Condesa de Abbington había perdido gran parte de la belleza y frescura que la había caracterizado apenas dos años atrás. En donde antes se había sentado todo un portento de elegancia y educación aristócrata, quedaba tan solo una mujer amargada y gruñona con más canas de las Louis se atrevería a mencionar.

“Madre, con gritar no resolverás nada”, dijo el joven en un tono condescendiente.

“Silencio, Louis. ¿No estabas tocando el piano? Anda toca algo para calmarme los nervios y de paso prepárame un té que estoy con crisis de histeria. ¡Muévete muchacho! ¿Que no ves que me va a dar algo?”, replicó la Condesa de Abbington en su característico tono autoritario. Louis, acostumbrado a no recibir ni cumplir órdenes, cruzó los brazos y le lanzó a su madre una mirada de completo disgusto.

“¡BEATRIIIICEEEE!”

Como caída del cielo, una jovencita entró en el comedor a paso lento y altanero como si no tuviese apuro alguno en acudir al llamado de la señora de la casa. La expresión en el rostro de Louis se tornó de inmediato en una de interés; Beatrice era una muchacha muy bien dotada por la naturaleza pues el horrible uniforme que llevaba (cortesía de la Condesa) no opacaba en nada sus atributos…

“Beatrice…”, dijo la Condesa, dulcificando el tono de su voz y señalando el plato vacío frente a ella, “¿Podrías explicarme que significa esto?”

La muchacha observó el plato y sin inmutarse respondió, “Lo siento, mi señora, pero no entiendo a que se refiere”. Desde su posición Louis pudo ver que las mejillas de su madre comenzaban a enrojecer por la furia.

“La comida, Beatrice, ¡LA COMIDA! ¿Se puede SABER donde está la cena?”

“Madame, el Chef se fue esta mañana bien temprano y si no es mucho atrevimiento, desearía informarle que la despensa está prácticamente vacía”, contestó Beatrice con un pequeño suspiro.

“Bien, bien… ¿Qué hay de los asistentes? De seguro están capacitados para preparar un buen platillo…”

“Los asistentes y las demás sirvientas también se fueron, Madame.”

“¿Y TU?”, preguntó la Condesa, su voz temblando llena de furia.

“Yo…”, Beatrice miró a la Condesa y esbozó una pequeña sonrisa, “…yo no se cocinar.

“¡Ni tampoco sabes limpiar por lo que veo!”, chilló esta mientras se ponía de pie para lucir más amenazante frente a su adversaria. “¡Y parece que te has olvidado también de cómo lavar la ropa! Este vestido, fue el UNICO que encontré limpio esta mañana. ¿Y que me dices del desorden que hay en esta casa? ¿No me dirás que ya no es tu trabajo mantener el castillo limpio y ordenado?”

Beatrice frunció el entrecejo y sin mayor preámbulo sacó de uno de los bolsillos de su uniforme una pequeña libreta. “Señora…”, dijo arrancando una hoja y poniéndola en manos de la Condesa, “Allí esta el detalle de los honorarios que me deben desde hace 5 meses. Como comprenderá yo tengo unos cuantos hermanos que alimentar y ya no puedo continuar trabajando sin recib—”

“Entonces ¡VETE! Vamos, ¡Lárgate de aquí!, mal agradecida. No requiero de tus servicios, ¡ADIOS!” Louis se precipitó a detener a su madre quién ya casi se abalanzaba sobre la joven para atacarla, pero la mujer le lanzó una mirada llena de ira que, en aquel instante, lo hizo retroceder por miedo a que esta le lanzará el plato vacío más cercano.

“Eres una mal agradecida, después que te hemos tenido en esta casa desde que eras una mocosa, te atreves ahora a reclamarme por tus <<honorarios>>, ¡válgame Dios, en verdad que estos sirvientes son la peor calaña que existe!” Haciendo uso de toda su fuerza, la Condesa agarró a la infortunada mucama por el brazo y la haló en dirección a la sala mientras Louis la seguía desde mediana distancia.

“¡PERO—!”, protestó la muchacha, mirando a Louis por encima del hombro de la Condesa con una expresión de súplica. El muchacho sonrió nervioso y se encogió de hombros.

“Mamá…” murmuró, “Ya déjala…”

“Madre, lo último que necesitamos es que cometas un asesinato”.

En ese momento, entro en la sala un hombre alto y delgado de cabello negro y finas facciones. Con un notable bostezo, se quitó la larga chaqueta azul oscura que llevaba puesta y tras ponerla en uno de los sofás, se tumbó sobre ella, cruzó los brazos y paseó su mirada por toda la sala, desde su hermano menor acobardado junto al piano hasta Beatrice que ya comenzaba a sollozar a causa de la falta de oxigenación de su brazo. Exhaló un suspiro y abandonó el asiento para aproximarse a su madre.

“Y tú, ¿donde andabas?” preguntó la Condesa, olvidándose momentáneamente de su víctima.

“Por allí…” contestó su hijo evasivamente mientras se afanaba en aflojar su mano del brazo de la mucama. “Madre, suelta a Beatrice y déjame manejar este asunto”.

“¡Claro! ¡Eso lo dices ahora después que has estado vagabundeando por allí! Ten cuidado en donde te metes, Marcus, no vaya a ser que dañes nuestra reputación con…con ¡tus actos indecorosos!”

“Tranquila, Madre, que ninguno de nuestros amigos va a los lugares que yo frecuento”, contestó Marcus en un tono pausado para luego dirigirse a Beatrice. “Betty, querida, como lo habrás notado te necesitamos aquí así que te pido que no te vayas—aún”. Y metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón, sacó una pequeña bolsa tintineando con monedas en su interior y se la dio a la joven, no sin antes guiñarle un ojo. “Espero que eso baste por ahora”.

“¡S-Si! ¡Muchas gracias!” contestó la muchacha, sus ojos misteriosamente desprovistos de lágrimas. Sin mirar a la Condesa, o decir otra palabra, Beatrice apretó la bolsa de dinero junto a su pecho y escapó de la sala a la velocidad de un rayo.

“¿Lo ves?” dijo Marcus con una sonrisa, echando un brazo sobre el hombro de su madre e invitándola a tomar asiento, “Solo hay que hablar, Madre, pausada, tranquila y sin gritos”.

“¿De donde sacaste ese dinero?”, preguntó ella desafiante.

“Uhmm, no preguntes. Lo importante es que no nos quedamos sin mucama. ¡Imagínate quien más estaría dispuesto a limpiar este lugar por un sueldo al año!”

La Condesa emitió un pequeño sollozo y se llevó las manos a la cara. “Nada de esto habría sucedido si el desgraciado de tu padre no se hubiera ido con esa—CON ESA— ¡25 años de matrimonio tirados al trasto!” Marcus y Louis se miraron consternados, pues era la primera vez que su madre hacía referencia al hecho frente a ellos. Para todo el mundo, El Conde de Abbington, estaba de viaje de negocios por Europa y no había alma que osará decir lo contrario en presencia de la Condesa. Naturalmente, ellos también habían participado de la mentira con tal de no ver a su madre siendo objeto de los chismes públicos tan propios de la nobleza. Pero la imagen ficticia estaba colapsando desde dentro: durante muchos años el estilo ostentoso de su madre había hecho que el Conde de Abbington incurriera en muchas deudas, deudas que aún estaban sin pagar y que si este no aparecía pronto, serían ellos los que acabarían acampando en la calle.

“Olvídalo mamá, no tiene caso pensar en eso ahora” dijo Louis.

“Cierto, cierto. Ahora lo que debemos hacer, es pensar en el futuro compromiso de Louis con la adorable hija del Lord LePont, Lilian, ¿verdad? ¡Sería un matrimonio de ensueño, de eso no cabe duda!”

Marcus frunció el entrecejo y miró a Louis con curiosidad, pero este evadió su mirada. “Esperen un momento, ¿Lilian LePont? ¿Compromiso? De cuando acá—Ahh…Louis, eso sí que no me lo esperaba de ti...”

“Ya, cállate”, murmuró este, sonrojándose un poco.

Marcus observó a su hermano por largo rato, pero este permaneció decidido en no mirarlo. “¡Bueno!”, dijo en un tono considerablemente más alegre, “¿Para cuando está fijada la boda?”

“Aún no hay fecha”, contestó su madre, luciendo más animada. “Como bien sabes, Elizabeth, la madre de Lilian, y yo fuimos amigas de la infancia y ahora que nos reencontramos después de tantos años, nos pareció conveniente que nuestros hijos también se conociesen. Le hablé mucho sobre ustedes, especialmente de ti, Louis, y Elizabeth pareció encantada. Entre las dos organizamos una cita este sábado en el Teatro de Canterbury. Tu también vas, Marcus…”

“Oh no, lo siento, pero no voy a prestarme para esto…”

La Condesa se levantó del asiento y miró fijamente a su hijo con una pequeña sonrisa en el rostro. “¿A qué te refieres, Marcus? Es una simple salida al teatro y me parece lo más conveniente que acompañes a tu hermano, siendo TÚ, su hermano mayor. Además, te conviene rozarte de nuevo con personas de tu clase, hijo mío, pues me parece que estas perdiendo el buen juicio”.

“¿Buen juicio? Creo que es otra la que está perdiendo los estribos”, pensó Marcus para sí, observando a su madre mientras desaparecía por las escalinatas rumbo a su habitación. Ligeramente molesto, se volteó para pedirle más explicaciones a su hermano, pero este se hallaba absorto en tocar una pieza musical de una melodía tan tétrica, que Marcus optó por abandonar la sala para no tener pesadillas.
Fernandooo1 no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 09/04/08, 07:42:01   #2 (permalink)
Nuevo Usuario
Puntos: 420, Nivel: 8 Puntos: 420, Nivel: 8 Puntos: 420, Nivel: 8
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Predeterminado Re: Nostra Fabula (Capítulo I Parte II)

Hola! me gustaria fecilicitales A ti y a a Bell por su trabajo en esta obra y debo expresarles que espero ansioso la III parte del primer capitulo espero lo postees pronto... Saludos.
Lanu781 no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 10/04/08, 22:33:00   #3 (permalink)
Medalla De Oro
Puntos: 9.328, Nivel: 64 Puntos: 9.328, Nivel: 64 Puntos: 9.328, Nivel: 64
Actividad: 6% Actividad: 6% Actividad: 6%
 
Avatar de Fernandooo1
 
Predeterminado Re: Nostra Fabula (Capítulo I Parte II)

¡Muchas gracias Lanu781!

Ya postearemos más adelante la siguiente parte del primer capítulo. Qué bueno que te haya gustado.

Saludos...
Fernandooo1 no está en línea   Responder Con Cita
Respuesta

Herramientas

Normas de Publicación
You may not post new threads
You may not post replies
You may not post attachments
You may not edit your posts

BB code is habilitado
Las caritas están habilitado
Código [IMG] está habilitado
Código HTML está deshabilitado
Trackbacks are deshabilitado
Pingbacks are habilitado
Refbacks are deshabilitado

Temas Similares
Tema Autor Foro Respuestas Último mensaje
respondo cualquier duda de zelda ocarina of time y doy guias completas para pasarlo. Danielito Nintendo 64 - Ayuda 50 19/09/07 22:47:45
SimCity Deluxe Edition Dr.Emuler Juegos para PC 2 10/04/07 01:45:44
DE NUEVO,Tomb Raider I, final primer nivel guest Tomb Raider 4 23/05/03 00:36:46

 
 
Acceso a  los Foros





Registrarse


 
 
 
Juegos ONline en IM
 

La franja horaria es GMT. Ahora son las 02:22:54. .

Powered by vBulletin. Derechos de Autor ©2000 - 2008, Jelsoft Enterprises Ltd.
SEO by vBSEO 3.1.0 ©2007, Crawlability, Inc.


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139