Hay una gran diferencia entre cadenas y boletines.
La característica de las cadenas es el envío compulsivo e irrestricto; aun si no se pida "reenviar" sino "copiar y pegar para luego enviar a todos tus contactos", sigue siendo una cadena.
Los boletines o newsletters son envíos más o menos periódicos que se envían a una lista de direcciones prefijada. Surgen desde la persona o entidad que los envía, y finalizan en la persona que los recibe. No se continúan reenviando desde el receptor hacia otros; o sea, no pasan a convertirse en cadenas.
Las cadenas de por sí, por propias características, no pueden ser tomadas como algo serio; es por eso que las campañas que utilicen tal medio para difundirse, aun si son reales, se desvirtúan completamente.
Fijate además que la gente en general se cree las cadenas sin dudar y sin siquiera utilizar un segundo de su tiempo para comprobarlas, y las reenvía tal cual. Algo que provoque semejante comportamiento en las masas, no puede ser serio, y no puede ser bueno. Todo lo contrario. Y esto vale tanto para las cadenas de mentiras que siguen circulando hoy en día 10 años después que se crearon, como para las cadenas reales de solidaridad. No hay distinción entre una y otra.
Hay un mundo de diferencia entre cadenas y boletines. Las cadenas por el sólo hecho de ser cadenas, descalifican automáticamente su contenido, sea éste cierto o falso. Es su característica propia e inherente, las cadenas no deberían ser utilizadas más allá de lo que era originalmente su propósito, el de las cadenas de oración o de la suerte, y así y todo, en esos casos sólo se las debería enviar a aquellos receptores que gusten de recibirlas y continuarlas, y no indiscriminadamente a cualquiera.
Fijate qué tan nocivo puede ser el envío/reenvío de cadenas, que hay varios casos de cadenas de solidaridad de casos reales que ya fueron solucionados hace dos años y aun hoy circula la cadena tal cual, con el mismo nombre del paciente que requería determinado medicamento el cual se consiguió poco tiempo después de ser enviado el mensaje original y no fue necesario volver a solicitarlo; u otro acerca de una niña con cierta enfermedad incurable en los genes, cadena que sigue circulando hoy en día citando a la niña como si estuviera viva... cuando falleció hace dos años; u otro, por ejemplo, el cual volví a recibir esta semana después de mucho tiempo, el que menciona los medicamentos contaminados con fenilpropalamina, cuando los medicamentos que contenían ese elemento químico fueron retirados TODOS del mercado en el año 2000, cuando en el año 2004 se emitió y difundió (al menos en Argentina, la Federación Médica de Buenos Aires) un comunicado oficial mostrando la falsedad del mensaje, y aun cuando de la lista de medicamentos mencionados en esa cadena que se afirma tienen el compuesto químico tóxico,
todos menos uno se vendían solamente en Brasil y para el mercado interno (es decir, no se exportaban a otros países) y sin embargo la cadena recorría y sigue recorriendo salvajemente toda Latinoamérica.
¿Hace falta que agregue algo? No lo creo. Solamente remarcar que la mejor respuesta es la que te dio Gasteizkoa,
Cita:
armar una web y promocionarla en otras webs, foros... y si se puede, en medios tradicionales de comunicación, que al final son los que llegan a más gente. Tendemos a pensar que todo el mundo tiene internet, pero eso no es así.
A lo sumo, si es necesario difundir información, que sea a través de boletines.