Las malditas mascotas olmpicas - Mundo 52
Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying y Nini son las mascotas elegidas para representar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En inglés, son denominados The Friendlies (Los Amistosos) mientras que en chino usan el nombre Fúwá, es decir "Niños de la buena fortuna".
Pero tal parece que la buena fortuna es algo que no están trayendo estas mascotas al gigante asiático. Al menos, esa es la creencia que está comenzando a crecer entre el pueblo.
Es que un pueblo como el chino, tan afecto a la superstición, no puede dejar pasar una tragedia como el terremoto que asoló ese país sin darle otro significado, y muchos están comenzando a creer que las catástrofes naturales están íntimamente relacionadas con las mascotas olímpicas.
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Siendo una especie animal protegida en particular en la Meseta de Qinghai-Tíbet, Yingying es un antílope ágil y rápido, que refleja la concepción de Juegos verdes. Como un símbolo del vasto territorio de China, encarna los mejores deseos de buena salud para todo mundo entero.
Les venas decorativas de su cabeza incorporan elementos culturales de las regiones del oeste, sobretodo de la Meseta de Qinghai-Tíbet y del Xinjiang. Bueno en atletismo, Yingying es un chico atento y vivo que representa el aro olímpico amarillo.
Según esta creencia, el antílope Yingyin representa las revueltas tibetanas de marzo.
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En el círculo íntimo de los amiguitos, Huanhuan es el hermano mayor. Es una criatura de fuego, simbolizando la Llama olímpica y la pasión por el deporte, pasión que él difunde por el mundo.
Huanhuan se encuentra en el centro de las mascotas como la encarnación del espíritu olímpico. A la vez que nos inspira a todos con la pasión de correr más rápido, de saltar más alto y de ser más fuerte, él mismo es también abierto y acogedor. Dondequiera que brille la luz de Huanhuan, el calor acogedor de Pequín 2008 se puede hacer sentir. Los dibujos de llamas en los ornamentos de su cabeza provienen de los célebres frescos de Dunhuang, con un pequeño toque de los motivos de la buena fortuna tradicionales de China.
Huanhuan es de temperamento abierto y entusiasta. Destaca en todos los juegos de balón y representa así el aro olímpico rojo.
Huanhuan, representa la antorcha olímpica, cuyo relevo internacional fue interrumpido una y otra vez por defensores del Tíbet
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Por su parte, Jingjing muestra una sonrisa cándida: he ahí la razón por la que transmite el deseo de felicidad ahí donde va. Podemos constatar su alegría en la encantadora inocencia de su pose danzante y en la ondulación amable de su piel blanca y negra. Tesoro nacional y especie protegida, el panda es adorado en todo el mundo.
Los dibujos de flores de loto contenidas en los ornamentos sobre la cabeza de Jingjing, inspirados en las pinturas de porcelana de la dinastía Song (960-1234 D.C.), simbolizan el bosque exuberante y las relaciones harmoniosas entre el hombre y la naturaleza. Jingjing ha sido pues escogida para representar nuestra voluntad de proteger les dones de la naturaleza, y de preservar la belleza de la naturaleza para todas las generaciones.
De una inocencia encantadora, Jingjing es también optimista. Es un atleta famoso por su fuerza, por lo que representa el aro olímpico negro.
Jingjing, el panda, tiene su hábitat en Sichuan, devastada por el terremoto de este mes.
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Cada primavera y verano, los niños de Pequín juegant con sus cometas ayudados por el viento; entre sus formas tradicionales, la golondrina con las alas doradas es la mas popular, de donde emana el aspecto de Nini. En chino, golondrina se dice «Yan », y « Yanjing » era el nombre de Pequín antiguamente. Nini aporta al pueblo la primavera y la alegría.
Fuerte en gimnasia, representa el aro olímpico verde.
La relación de la golondrina Nini con el accidente de tren de Shandong en abril es bastante tangencial, pero los creyentes identifican la tradicional cometa pequinesa en forma de golondrina con la cuna de las cometas chinas, en Weifang, una ciudad de Shandong.
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En la cultura y el arte tradicionales chinos, los dibujos de peces y de agua constituyen tanto símbolos de la prosperidad como de la cosecha. Es así que Beibei lleva el deseo de prosperidad. Un pez representa igualmente un símbolo de excedente en la cultura china, otra forma de expresar un buen año y una vida dichosa.
Las líneas ornamentales de dibujos de aguas ondulantes están tomadas de pinturas chinas bien conocidas del pasado. Entre las cinco mascotas, Beibei es conocido por su amabilidad y su pureza. Bueno en deportes acuáticos, refleja el aro olímpico azul.
El pez Beibei es una incógnita para unos y para otros explica las potentes nevadas de enero, las peores en medio siglo, ya que el pez representa al sur del país, donde se concentra la producción pesquera, y la zona que más sufrió las heladas. Sin embargo, el peor augurio dice que la maldición de Beibei se manifestará con una inundación de la cuenca del río Yangtsé, cuyos periódicos desbordamientos por las lluvias de verano dejan cada año cientos de muertos desde que se tiene memoria escrita en China.
Esta superstición está también relacionando los fatídicos hechos que ocurren en el país con creencias más arraigadas en China, como el Budismo y la numerología.
Para algunos tibetanos, el terremoto de Sichuan es un castigo para China después de haber llevado la antorcha olímpica hasta el Everest, un monte sagrado para ellos.
Otros budistas (religión mayoritaria en la China aconfesional) consideran de muy mal agüero el hecho de que el sismo se produjera el día del cumpleaños de Buda, que se celebra en Asia el octavo día del cuarto mes del calendario lunar, que este año fue el 12 de mayo.
Los más aficionados a la numerología no dejan de hacer sonar sus ábacos con la teoría de que las tres fechas de las catástrofes más importantes (25/1 para las nevadas, 14/3 para la revuelta del Tíbet y 12/5 para el seísmo) suman "8", el número de la buena suerte en China, escogido por ello para los Juegos de agosto.