No es muy habitual hoy en día ver cómo los valores más sagrados de nuestros mayores se siguen respetando y más aún cuando es un videojuego quien les honra y hace justicia. Por lo tanto hoy toca de hablar de Heavenly Sword, un juego que retrata con una crudeza extraordinaria los obstáculos que ha de superar una mujer por el mero hecho de serlo.
La historia trata de un de un clan que tiene una especie de espada fantástica a la vez que maldita, puesto que la espada concede gran poder a cambio de la vida de quien la blanda, pequeño contratiempo que según está escrito se verá arreglado con la llegada del elegido. Y es que está escrito, también, que nacerá un zagal, legítimo dueño de la espada, que podrá sin ningún temor repartir hostias como panes con ella para llevar al clan a cotas de gloria jamás imaginadas.
Sin embargo el destino es maricón. Muy maricón. Y cuando nace el elegido resulta que los cromosomas nos la juegan y en lugar de ser el elegido es la elegida. Y bueno, en la antigüedad otra cosa no, pero el tema de la mujer en labores aparte de la de cocinera y madre era algo inaudito. De la cocina a la cama y por el pasillo a hostias, era y es un refrán que siempre ha tenido mucho predicamento. Obviamente el nacimiento de Nariko, que es su nombre, convulsiona a todo el poblado. '¿Que una mujer dirija nuestros destinos? ¿Acaso somos sucios ingleses?'. Así, Nariko crece entre el resentimiento y la desconfianza de sus iguales por el mero hecho de ser una jovencita encantadora que no responde a los arquetipos de la sociedad de la época.
Heavenly Sword nos pone en la piel de dicha muchachita, que deberá luchar contra los prejuicios sociales, la injusticia y los abusos que la impiden realizarse como el ser humano que es. Durante este viaje de autodescubrimiento combatiremos también las hordas del Rey Bohan, siniestro personaje que pretende arrebatarle a Nariko la espada celestial y ya de paso sembrar sal en sus campos, reducir a cenizas sus poblados, exterminar a su pueblo y hacer de Nariko una esposa responsable y sumisa y una madre cariñosa para sus hijos, a pesar de que la diferencia de edad entre ambos es más que evidente. Y el colmo de todo este dislate es que Bohan ya ha tenido otras esposas e hijos, mientras que la inocente y frágil Nariko, pese a que siente una evidente atracción por Bohan que es todo un macho Alfa, no quiere entregarle a un bruto insensible y bárbaro la flor de su inocencia. Es algo demasiado preciado e importante para una jovencita apenas púber. Lógicamente y vista la situación la única opción que le queda a Nariko para poder elegir por si misma quién será su esposo y amo es blandir la espada celestial y empezar a cercenar miembros viriles para demostrar que la mujer es algo más que un objeto en el que los hombres liberan su estrés. Nariko toma conciencia de la injusticia para con su género y se embarca en una aventura inimaginable en la que deberá usar toda su astucia, fuerza y encanto.
Nariko, además, y como mujer protagonista tiene una serie de virtudes que le dan personalidad propia. Virtudes propias de una mujer. Imagino que a pesar de que la mayoría de nuestros lectores viven en un estado de reclusión monacal dentro de sus cuartos con esta única ventana al mundo que se llama internete, sabrán –de oídas claro está– que las mujeres poseen un cierto grado de maldad al que el hombre ni consciente ni inconscientemente es capaz de llegar. Nariko, a pesar de su inocencia virginal, es una buena muestra de ello. ¿Acaso en lugar de ponerse una buena armadura que proteja su manicura francesa y sus infinitos y bronceados muslos es lógico ir a combatir semidesnuda? De acuerdo que si vas a combatir contra 10.000 rudos, sucios y fornidos marineros que llevan varias lunas sin ver ninguna hembra hay que agudizar el ingenio, pero no es propio de una señorita ni de los ideales que está defendiendo. Vestida con apenas un top y un taparrabos los enemigos son hechizados por el influjo hipnótico de la ropa interior de Nariko y se ven incapaces de combatir con soltura ante la plasticidad que demuestra nuestra heroína en sus movimientos. Pero sin duda su actitud es censurable y salvar la vida de todo su clan no es óbice para que los hombres la vean como un pedazo de carne y el resto de mujeres critique su impúdica conducta.
En nuestro viaje sin embargo no nos encontraremos demasiados acertijos, laberintos, oráculos ni puzzles. Hay que ser un poco consecuentes y aunque Nariko abandera a toda una generación que está por venir desgraciadamente nunca tuvo la educación que como mujer inteligente merecía. Lavar, planchar, fregar, cocinar. Eso de puta madre, pero en el camino para salvar a su clan no hay ninguna prueba en la que se precisen esas habilidades. Si tenemos un camino con una cuerda que sujeta unas gigantescas rocas encima de tres millones de hombres con sus miradas fijas en Nariko y otro camino que nos lleva directamente a esos tres millones de hombre la elección está cantada. No es que sea tonta –lista tampoco, dejémoslo en 'mujer'–, sino que las miradas de deseo de tantos hombres son una llamada de la naturaleza demasiado tentadora como para evitarla cortando una cuerda.
Por lo tanto y si eliminamos el factor puzzle lo que nos queda es otro refrán: la letra con sangre entra. Y Nariko lo usará extensivamente en su aventura para convencer al hombre de que la mujer merece respeto y dignidad. Ya sea en forma de golpes poderosos o sutiles fintas, nuestra grácil heroína flotará cual libélula sobre un nido de halcones mostrando un sinfín de movimientos y escorzos imposible que nos dejarán la mandíbula desencajada. Velocidad, elegancia, belleza, plasticidad y coordinación. Como una Nadia Comaneci de la época, Nariko nos dejará atónitos.
Además su viaje está plagado de bonitas sorpresas por parajes emotivos e inolvidables que nos evocarán sueños que no hemos tenido y vidas que no hemos vivido, agradables sonidos y exóticas melodías que embelesarán nuestros sentidos, y misteriosos y fornidos marineros que nos asustarán y atraerán a partes iguales en lo que será un despertar de la inocencia como jamás se ha visto.
Pero Heavenly Sword no es una simple aventura de acción. Sony se ha gastado una pasta para transmitirnos cierto mensaje, muy encima de que el juego sea divertido, intenso, o de que como las mejores cosas de la vida, se acabe en un suspiro. Heavenly Sword nos enseña que las mujeres también son personas y tienen sentimientos. Que también sangran –aunque sean capaces de hacerlo durante una semana entera y no sólo no mueren sino que además se ponen de más mala leche–, sufren, ríen, lloran y sobretodo tienen derecho a escoger al ser amado.
Gracias, Nariko.
Fuente:gamerah.com ~ the time of your life
En mi opinion... es un juegazo que todos deberian tener ^^ si tienen una ps3 y tienen la oportunidad, comprenlo ^^, si disfrutaron "Jade Empire" de Xbox, les encantará Heavenly Sword. Lo veo genial... al ser yo un fan de zelda, por supuesto que veo genial este juegazo.
Salu2!
Algunas imagenes =3

