Cuando era niño siempre quise volar
Cuando era niño siempre quise volar, solo que no podía; en mi mente circundaba la existencia del hombre en el aire, pero mis aptitudes creía no me lo permitían.
Cuando uno es niño sueña, pero sueña depende a la libertad que tiene, sus alas pueden ser cortadas o por el contrario pulidas y lavadas con el albedrío que se le otorgue. Si cierro los ojos y permito que por mi mente pasen fragmentos de mi niñez, una sensación física muy rara me ocurre, mis manos tiemblan como si estuviera listo para emprender el vuelo, es decir nunca he volado para sentir las manos así, pero hay cosas que nunca se han echo pero uno las siente, quizás como la muerte; mis piernas se ponen frías como si el viento helado las golpeara con violencia, nunca me agradó el viento, quizás desde aquella borrasca en el campo que me tomó perdido y con pantalones cortos a los 4 años, mi rostro pequeño y redondo palpita y mi estomago se llena de mariposas, no esas del amor, son las mariposas que uno siente cuando ve a su madre llorar o cuando los minutos pasan y nadie viene por ti.
Hoy cerré los ojos mas tiempo de lo común , y como era de esperar sentí la sensación habitual , persistí obstinadamente en privar mis ojos de la luz tenue que me alumbraba, seguí así por unos minutos constante y valiente, pero sentía lo mismo, la angustia disminuía paulatinamente, pero la sensación física era la misma, por mucho rato estuve igual y por fin algo nuevo vino a mi, algo que jamás había sentido, la angustia que por tantos años me había ganado y hasta el día de hoy me anime a retarla me mostraba algo nuevo, algo que era la nada.
Si, así es, la nada, no había nada después de la terrible zozobra del vuelo, abrí los ojos nuevamente pero esta ves mas ansioso que nunca, que significaba esto, la incógnita de los ojos cerrados y de mi infancia era esa acaso, la nada?, sin darme cuenta grandes cantidades de lagrimas habían empapado mis muslos, mis piernas y manos estaban frías y más que nunca sentí mariposas en el estomago.
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