Intermaniacos
Fotolog Juegos Cadenas de mail PC Cine Televisión Deporte Música Literatura Offtopic




Respuesta
 
Herramientas
Antiguo 23/08/06, 22:12:17   #1 (permalink)
Profesional
Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de El_Robe_
 
Predeterminado libros Lovecraft

Acabo de venir de vacaciones y mañana tengo pensado ir al Fnac,he mirado en la página web y hay puestos unos 3 libros del tal lovecraft,este tema va dirijido a Escudero, cual de ellos me recomiendas?, es que tenia pensado ir a comprarme uno de Thoreau, nada tiene que ver el tema que tu expones con ese autor , pero así aprovecho y me pillo otro del autor que me has recomendado, cual de ellos, esta bién para empezar?

Los que vigilan desde el tiempo
El horror de Dunwich
Los mitos de Cthulhu

creo que me voy a pillar el de Los mitos de Cthulhu, es el que mas me convence
este es el comentario:

Lovecraft está considerado como uno de los maestros del cuento de terror del siglo XX. Los Mitos de Cthulhu están dentro del denominado cuento de miedo anglosajón y son trece relatos relacionados entre sí. En los que el autor crea un mundo imaginario donde unos extraños seres intentan recuperar el dominio que antaño tuvieron sobre la tierra. Su lectura nos hará disfrutar del complejo universo del autor y nos mostrará un mundo fantástico quizás no tan alejado del nuestro.

saludos

Última edición por El_Robe_ fecha: 23/08/06 a las 22:14:49.
El_Robe_ no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 24/08/06, 01:01:15   #2 (permalink)
Medalla de Oro
Puntos: 3.543, Nivel: 37 Puntos: 3.543, Nivel: 37 Puntos: 3.543, Nivel: 37
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de The_Nameless_Ronin
 
Predeterminado Re: libros Lovecraft

Estimado amigo LOVECRAFT debe escribirse con mayusculas dada la grandesa del escritor. mis recomendaciones serian:

El caso de Charles Dexter Ward
la sombra sobre insmouth
el color q cayo del cielo
la ciudad sin nombre
en la cripta

Eso solo para q comiences a introducirte en el maravilloso universo de LOVECRAFT... si te gustan esos libros dime y podria recomendarte mas.

Saludos!
The_Nameless_Ronin no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 24/08/06, 02:13:38   #3 (permalink)
Profesional
Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de El_Robe_
 
Predeterminado Re: libros Lovecraft

James_Sunderland00 gracias por responder y perdona que centrase el tema solo en Escudero, es que fué él quien me hablo de ese autor y no tuve en cuenta a los demás foreros.

Son libros de bolsillo verdad?

Es que mirando por las webs y se ve que publicaron un buen tocho "Narrativa completa I. H. P. Lovecraft" una amplia recopilación de sus historias, cuesta alrededor de unos 30 euros, supongo que será lo más economico, asi que me lo voy a pillar, cuando lo lea ya os contaré mis impresiones.

saludos
El_Robe_ no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 24/08/06, 09:49:35   #4 (permalink)
Profesional
Puntos: 2.824, Nivel: 32 Puntos: 2.824, Nivel: 32 Puntos: 2.824, Nivel: 32
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de escudero
 
Cool Re: libros Lovecraft

No os olvideis de "En las montañas de la locura", uno de sus pocos relatos largos.

Tambien merecen la pena "La casa maldita" y "Sueños en la casa de la bruja", ademas este ultimo es uno de los pocos en los que hace aparicion Nyarlathotep (¿lo he escrito bien?) en su forma de hombre para reunirse en los aquelarres.


Relatos cortos tiene muchos la mayoria de libros son compilaciones de ellos, de este tipo de recopilacion de relatos cortas recomiendo "El intruso y otros relatos fantasticos fantasticos" es curioso porque estan expuestos en el orden en que el autor los fue escribiendo y publicando, ademas tiene buenas historias como Herver West Reanimador, ¿quien no a visto la pelicula Reanimator basada en el relato y que cuenta con dos secuelas?

Última edición por escudero fecha: 24/08/06 a las 10:04:05.
escudero no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 25/08/06, 22:39:18   #5 (permalink)
Profesional
Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29 Puntos: 2.381, Nivel: 29
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de El_Robe_
 
Predeterminado Re: libros Lovecraft

Ya me lo he comprado y es un buen tocho abarca todos sus relatos entre el 1905 y 1926, és el volumen 1, el volumen 2 todavia no esta editado.
Lo he mirado así por encima y estan algunos relatos que me habeis nombrado:
la ciudad sin nombre, en la cripta, Herver West Reanimador, Nyarlathotep también (si lo has escrito bién) y un larguisimo etcera.

Que no me voy a aburrir no, voy a tener tiempo para entretenerme con tantas historias, lo que todavia no lo he empezado porque estoy a mitad con otro libro y hasta que no acabeste ese no empiezo con el de Lovecraft, bueno ya os contaré mis impresiones más adelante.

Ya me lo he comprado y es un buen tocho abarca todos sus relatos entre el 1905 y 1926, és el volumen 1, el volumen 2 todavia no esta editado.
Lo he mirado así por encima y estan algunos relatos que me habeis nombrado:
la ciudad sin nombre, en la cripta, Herver West Reanimador, Nyarlathotep también (si lo has escrito bién) y un larguisimo etcera.

Que no me voy a aburrir no, voy a tener tiempo para entretenerme con tantas historias, lo que todavia no lo he empezado porque estoy a mitad con otro libro y hasta que no acabeste ese no empiezo con el de Lovecraft, bueno ya os contaré mis impresiones más adelante.

Gracias a los dos
El_Robe_ no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 27/08/06, 15:14:40   #6 (permalink)
Medalla de Oro
Puntos: 5.319, Nivel: 46 Puntos: 5.319, Nivel: 46 Puntos: 5.319, Nivel: 46
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Avatar de nanami
 
Smile Re: libros Lovecraft

Yo leì bastantes libros de LOVECRAFT. "El color que cayò del cielo" es uno de los mejores. Por lo menos en la ediciòn que leì yo, porque traìa 4 o 5 de los mejores cuentos, incluìdo el de la montaña, ya no me acuerdo mucho los nombres (harà como 15 años).
"El caso del DR. Charles Dexter Ward" tambièn està muy bueno, y tambièn leì "Dagon y otros cuentos", una recopilaciòn con màs de 15 de los mejores cuentos, entre los que està el de la cripta, y el del reanimador, que es de los mejores.
"El Horror de Dunwich" es bastante corto. No me parece que sea de lo mejor, pero es cuestiòn de gustos. Estos tres ùltimos libros que nombrè los tengo en posesiòn, despuès les pego un vistazo y les cuento un poco màs.
Pero "Los mitos del Cthulhu" no me gustò mucho, lo canjeè. Ojo que no todos los cuentos te pueden parecer buenos, era otra època y hay cosas que ahora parecen absurdas y no dan miedo. Pero por que no te guste un cuento, no creas que todos son iguales, porque es asì, es desparejo, pero hay muchos que te pueden gustar (te digo por si tenès mala suerte de entrada).
Mi recomendaciòn serìa que empieces con "El caso del DR. Charles Dexter Ward", que es una novela, es el màs largo y es interesante de principio a fin. Entonces apreciaràs mejor al autor, y le tendràs paciencia cuando te encuentres con algo no tan consistente.
nanami no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 15/06/08, 22:11:57   #7 (permalink)
Nuevo Usuario
Puntos: 248, Nivel: 4 Puntos: 248, Nivel: 4 Puntos: 248, Nivel: 4
Actividad: 0% Actividad: 0% Actividad: 0%
 
Predeterminado Re: libros Lovecraft

QUIEN ME PUEDE BRINDAR UNOS LIBROS O RELATOS DE ¡¡LOVECRAFT¡¡ SOY NUEVO EN EL FORO TAMBIEN EN EL SIN IGUAL MUNDO DE LOVECRAFT...
jruano no está en línea   Responder Con Cita
Antiguo 17/06/08, 19:37:46   #8 (permalink)
Medalla De Oro
Puntos: 39.627, Nivel: 100 Puntos: 39.627, Nivel: 100 Puntos: 39.627, Nivel: 100
Actividad: 100% Actividad: 100% Actividad: 100%
 
Avatar de Cristina
 
Predeterminado Re: libros Lovecraft

Celefais
H.P. Lovecraft
En un sueño, Kuranes vio la ciudad del valle, y la costa que se extendía más allá, y el nevado pico que dominaba el mar, y las galeras de alegres colores que salían del puerto rumbo a lejanas regiones donde el mar se junta con el cielo. Fue en un sueño también, donde recibió el nombre de Kuranes, ya que despierto se llamaba de otra manera. Quizá le resultó natural soñar un nuevo nombre, pues era el último miembro de su familia, y estaba solo entre los indiferentes millones de londinenses, de modo que no eran muchos los que hablaban con él y recordaban quién había sido. Había perdido sus tierras y riquezas; y le tenía sin cuidado la vida de las gentes de su alrededor; porque él prefería soñar y escribir sobre sus sueños. Sus escritos hacían reír a quienes los enseñaba, por lo que algún tiempo después se los guardó para sí, y finalmente dejó de escribir. Cuanto más se retraía del mundo que le rodeaba, más maravillosos se volvían sus sueños; y habría sido completamente inútil intentar transcribirlos al papel. Kuranes no era moderno, y no pensaba como los demás escritores. Mientras ellos se esforzaban en despojar la vida de sus bordados ropajes del mito y mostrar con desnuda fealdad lo repugnante que es la realidad, Kuranes buscaba tan sólo la belleza. Y cuando no conseguía revelar la verdad y la experiencia, la buscaba en la fantasía y la ilusión, en cuyo mismo umbral la descubría entre los brumosos recuerdos de los cuentos y los sueños de niñez.

No son muchas las personas que saben las maravillas que guardan para ellas los relatos y visiones de su propia juventud; pues cuando somos niños escuchamos y soñamos y pensamos pensamientos a medias sugeridos; y cuando llegamos a la madurez y tratamos de recordar, la ponzoña de la vida nos ha vuelto torpes y prosaicos. Pero algunos de nosotros despiertan por la noche con extraños fantasmas de montes y jardines encantados, de fuentes que cantan al sol, de dorados acantilados que se asoman a unos mares rumorosos, de llanuras que se extienden en torno a soñolientas ciudades de bronce y de piedra, y de oscuras compañías de héroes que cabalgan sobre enjaezados caballos blancos por los linderos de bosques espesos; entonces sabemos que hemos vuelto la mirada, a través de la puerta de marfil, hacia ese mundo de maravilla que fue nuestro, antes de alcanzar la sabiduría y la infelicidad.

Kuranes regresó súbitamente a su viejo mundo de la niñez. Había estado soñando con la casa donde había nacido: el gran edificio de piedra cubierto de hiedra, donde habían vivido tres generaciones de antepasados suyos, y donde él había esperado morir. Brillaba la luna, y Kuranes había salido sigilosamente a la fragante noche de verano; atravesó los jardines, descendió por las terrazas, dejó atrás los grandes robles del parque, y recorrió el largo camino que conducía al pueblo. El pueblo parecía muy viejo; tenía su borde mordido como la luna que ha empezado a menguar, y Kuranes se preguntó si los tejados puntiagudos de las casitas ocultaban el sueño o la muerte. En las calles había tallos de larga yerba, y los cristales de las ventanas de uno y otro lado estaban rotos o miraban ciegamente. Kuranes no se detuvo, sino que siguió caminando trabajosamente, como llamado hacia algún objetivo. No se atrevió a desobedecer ese impulso por temor a que resultase una ilusión como las solicitudes y aspiraciones de la vida vigil, que no conducen a objetivo ninguno. Luego se sintió atraído hacia un callejón que salía de la calle del pueblo en dirección a los acantilados del canal, y llegó al final de todo... al precipicio y abismo donde el pueblo y el mundo caían súbitamente en un vacío infinito, y donde incluso el cielo, allá delante, estaba vacío y no lo iluminaban siquiera la luna roída o las curiosas estrellas. La fe le había instado a seguir avanzando hacia el precipicio, arrojándose al abismo, por el que descendió flotando, flotando, flotando; pasó oscuros, informes sueños no soñados, esferas de apagado resplandor que podían ser sueños apenas soñados, y seres alados y rientes que parecían burlarse de los soñadores de todos los mundos. Luego pareció abrirse una grieta de claridad en las tinieblas que tenía ante sí, y vio la ciudad del valle brillando espléndidamente allá, allá abajo, sobre un fondo de mar y de cielo, y una montaña coronada de nieve cerca de la costa.

Kuranes despertó en el instante en que vio la ciudad; sin embargo, supo con esa mirada fugaz que no era otra que Celefais, la ciudad del Valle de Ooth-Nargai, situada más allá de los Montes Tanarios, donde su espíritu había morado durante la eternidad de una hora, en una tarde de verano, hacía mucho tiempo, cuando había huido de su niñera y había dejado que la cálida brisa del mar lo aquietara y lo durmiera mientras observaba las nubes desde el acantilado próximo al pueblo. Había protestado cuando lo encontraron, lo despertaron y lo llevaron a casa; porque precisamente en el momento en que lo hicieron volver en sí, estaba a punto de embarcar en una galera dorada rumbo a esas seductoras regiones donde el cielo se junta con el mar. Ahora se sintió igualmente irritado al despertar, ya que al cabo de cuarenta monótonos años había encontrado su ciudad fabulosa.

Pero tres noches después, Kuranes volvió a Celefais. Como antes, soñó primero con el pueblo que parecía dormido o muerto, y con el abismo al que debía descender flotando en silencio; luego apareció la grieta de claridad una vez más, contempló los relucientes alminares de la ciudad, las graciosas galeras fondeadas en el puerto azul, y los árboles gingco del Monte Arán mecidos por la brisa marina. Pero esta vez no lo sacaron del sueño; y descendió suavemente hacia la herbosa ladera como un ser alado, hasta que al fin sus pies descansaron blandamente en el césped. En efecto, había regresado al valle de Ooth-Nargai, y a la espléndida ciudad de Celefais.

Kuranes paseó en medio de yerbas fragantes y flores espléndidas, cruzó el burbujeante Naraxa por el minúsculo puente de madera donde había tallado su nombre hacía muchísimos años, atravesó la rumorosa arboleda, y se dirigió hacia el gran puente de piedra que hay a la entrada de la ciudad. Todo era antiguo; aunque los mármoles de sus muros no habían perdido su frescor, ni se habían empañado las pulidas estatuas de bronce que sostenían. Y Kuranes vio que no tenía por qué temer que hubiesen desaparecido las cosas que él conocía; porque hasta los centinelas de las murallas eran los mismos, y tan jóvenes como él los recordaba. Cuando entró en la ciudad, y cruzó las puertas de bronce, y pisó el pavimento de ónice, los mercaderes y camelleros lo saludaron como si jamás se hubiese ausentado; y lo mismo ocurrió en el templo de turquesa de Nath-Horthath, donde los sacerdotes, adornados con guirnaldas de orquídeas le dijeron que no existe el tiempo en Ooth-Nargai, sino sólo la perpetua juventud. A continuación, Kuranes bajó por la Calle de los Pilares hasta la muralla del mar, y se mezcló con los mercaderes y marineros y los hombres extraños de esas regiones en las que el cielo se junta con el mar. Allí permaneció mucho tiempo, mirando por encima del puerto resplandeciente donde las ondulaciones del agua centelleaban bajo un sol desconocido, y donde se mecían fondeadas las galeras de lejanos lugares. Y contempló también el Monte Arán, que se alzaba majestuoso desde la orilla, con sus verdes laderas cubiertas de árboles cimbreantes y con su blanca cima rozando el cielo.

Más que nunca deseó Kuranes zarpar en una galera hacia lejanos lugares, de los que tantas historias extrañas había oído; así que buscó nuevamente al capitán que en otro tiempo había accedido a llevarlo. Encontró al hombre, Athib, sentado en el mismo cofre de especias en que lo viera en el pasado; y Athib no pareció tener conciencia del tiempo transcurrido. Luego fueron los dos en bote a una galera del puerto, dio órdenes a los remeros, y salieron al Mar Cerenerio que llega hasta el cielo. Durante varios días se deslizaron por las aguas ondulantes, hasta que al fin llegaron al horizonte, donde el mar se junta con el cielo. No se detuvo aquí la galera, sino que siguió navegando ágilmente por el cielo azul entre vellones de nube teñidos de rosa. Y muy por debajo de la quilla, Kuranes divisó extrañas tierras y ríos y ciudades de insuperable belleza, tendidas indolentemente a un sol que no parecía disminuir ni desaparecer jamás. Por último, Athib le dijo que su viaje no terminaba nunca, y que pronto entraría en el puerto de Sarannian, la ciudad de mármol rosa de las nubes, construida sobre la etérea costa donde el viento de poniente sopla hacia el cielo; pero cuando las más elevadas de las torres esculpidas de la ciudad surgieron a la vista, se produjo un ruido en alguna parte del espacio, y Kuranes despertó en su buhardilla de Londres.

Después, Kuranes buscó en vano durante meses la maravillosa ciudad de Celefais y sus galeras que hacían la ruta del cielo; y aunque sus sueños lo llevaron a numerosos y espléndidos lugares, nadie pudo decirle cómo encontrar el Valle de Ooth-Nargai, situado más allá de los Montes Tanarios. Una noche voló por encima de oscuras montañas donde brillaban débiles y solitarias fogatas de campamento, muy diseminadas, y había extrañas y velludas manadas de reses cuyos cabestros portaban tintineantes cencerros; y en la parte más inculta de esta región montañosa, tan remota que pocos hombres podían haberla visto, descubrió una especie de muralla o calzada empedrada, espantosamente antigua, que zigzagueaba a lo largo de cordilleras y valles, y demasiado gigantesca para haber sido construida por manos humanas. Más allá de esa muralla, en la claridad gris del alba, llegó a un país de exóticos jardines y cerezos; y cuando el sol se elevó, contempló tanta belleza de flores blancas, verdes follajes y campos de césped, pálidos senderos, cristalinos manantiales, pequeños lagos azules, puentes esculpidos y pagodas de roja techumbre, que, embargado de felicidad, olvidó Celefais por un instante. Pero nuevamente la recordó al descender por un blanco camino hacia una pagoda de roja techumbre; y si hubiese querido preguntar por ella a la gente de esta tierra, habría descubierto que no había allí gente alguna, sino pájaros y abejas y mariposas. Otra noche, Kuranes subió por una interminable y húmeda escalera de caracol, hecha de piedra, y llegó a la ventana de una torre que dominaba una inmensa llanura y un río iluminado por la luna llena; y en la silenciosa ciudad que se extendía a partir de la orilla del río, creyó ver algún rasgo o disposición que había conocido anteriormente. Habría bajado a preguntar el camino de Ooth-Nargai, si no hubiese surgido la temible aurora de algún remoto lugar del otro lado del horizonte, mostrando las ruinas y antigüedades de la ciudad, y el estancamiento del río cubierto de cañas, y la tierra sembrada de muertos, tal como había permanecido desde que el rey Kynaratholis regresara de sus conquistas para encontrarse con la venganza de los dioses.

Y así, Kuranes buscó inútilmente la maravillosa ciudad de Celefais y las galeras que navegaban por el cielo rumbo a Seranninan, contemplando entretanto numerosas maravillas y escapando en una ocasión milagrosamente del indescriptible gran sacerdote que se oculta tras una máscara de seda amarilla y vive solitario en un monasterio prehistórico de piedra, en la fría y desierta meseta de Leng. Al cabo del tiempo, le resultaron tan insoportables los desolados intervalos del día, que empezó a procurarse drogas a fin de aumentar sus periodos de sueño. El hachís lo ayudó enormemente, y en una ocasión lo trasladó a una región del espacio donde no existen las formas, pero los gases incandescentes estudian los secretos de la existencia. Y un gas violeta le dijo que esta parte del espacio estaba al exterior de lo que él llamaba el infinito. El gas no había oído hablar de planetas ni de organismos, sino que identificaba a Kuranes como una infinitud de materia, energía y gravitación. Kuranes se sintió ahora muy deseoso de regresar a la Celefais salpicada de alminares, y aumentó su dosis de droga. Después, un día de verano, lo echaron de su buhardilla, y vagó sin rumbo por las calles, cruzó un puente, y se dirigió a una zona donde las casas eran cada vez más escuálidas. Y allí fue donde culminó su realización, y encontró el cortejo de caballeros que venían de Celefais para llevarlo allí para siempre.

Hermosos eran los caballeros, montados sobre caballos ruanos y ataviados con relucientes armaduras, y cuyos tabardos tenían bordados extraños blasones con hilo de oro. Eran tantos, que Kuranes casi los tomó por un ejército, aunque habían sido enviados en su honor; porque era él quien había creado Ooth-Nargai en sus sueños, motivo por el cual iba a ser nombrado ahora su dios supremo. A continuación, dieron a Kuranes un caballo y lo colocaron a la cabeza de la comitiva, y emprendieron la marcha majestuosa por las campiñas de Surrey, hacia la región donde Kuranes y sus antepasados habían nacido. Era muy extraño, pero mientras cabalgaban parecía que retrocedían en el tiempo; pues cada vez que cruzaban un pueblo en el crepúsculo, veían a sus vecinos y sus casas como Chaucer y sus predecesores les vieron; y hasta se cruzaban a veces con algún caballero con un pequeño grupo de seguidores. Al avecinarse la noche marcharon más deprisa, y no tardaron en galopar tan prodigiosamente como si volaran en el aire. Cuando empezaba a alborear, llegaron a un pueblo que Kuranes había visto bullente de animación en su niñez, y dormido o muerto durante sus sueños. Ahora estaba vivo, y los madrugadores aldeanos hicieron una reverencia al paso de los jinetes calle abajo, entre el resonar de los cascos, que luego desaparecieron por el callejón que termina en el abismo de los sueños. Kuranes se había precipitado en ese abismo de noche solamente, y se preguntaba cómo sería de día; así que miró con ansiedad cuando la columna empezó a acercarse al borde. Y mientras galopaba cuesta arriba hacia el precipicio, una luz radiante y dorada surgió de occidente y vistió el paisaje con refulgentes ropajes. El abismo era un caos hirviente de rosáceo y cerúleo esplendor; unas voces invisibles cantaban gozosas mientras el séquito de caballeros saltaba al vacío y descendía flotando graciosamente a través de las nubes luminosas y los plateados centelleos. Seguían flotando interminablemente los jinetes, y sus corceles pateaban el éter como si galopasen sobre doradas arenas; luego, los encendidos vapores se abrieron para revelar un resplandor aún más grande: el resplandor de la ciudad de Celefais, y la costa, más allá; y el pico que dominaba el mar, y las galeras de vivos colores que zarpan del puerto rumbo a lejanas regiones donde el cielo se junta con el mar.

Y Kuranes reinó en Ooth-Nargai y todas las regiones vecinas de los sueños, y tuvo su corte alternativamente en Celefais y en la Serannian formada de nubes. Y aún reina allí, y reinará feliz para siempre; aunque al pie de los acantilados de Innsmouth, las corrientes del canal jugaban con el cuerpo de un vagabundo que había cruzado el pueblo semidesierto al amanecer; jugaban burlonamente, y lo arrojaban contra las rocas, junto a las Torres de Trevor cubiertas de hiedra, donde un millonario obeso y cervecero disfruta de un ambiente comprado de nobleza extinguida.
The Recluse
Cristina está en línea ahora   Responder Con Cita
El siguiente usuario le dice Gracias a Cristina por este útil post:
Larita (05/07/08)
Respuesta

Herramientas

Normas de Publicación
You may not post new threads
You may not post replies
You may not post attachments
You may not edit your posts

BB code is habilitado
Las caritas están habilitado
Código [IMG] está habilitado
Código HTML está deshabilitado
Trackbacks are deshabilitado
Pingbacks are habilitado
Refbacks are deshabilitado

 
 
Acceso a  los Foros





Registrarse


 
 
 
Juegos ONline en IM
 

La franja horaria es GMT. Ahora son las 14:47:50. .

Powered by vBulletin. Derechos de Autor ©2000 - 2008, Jelsoft Enterprises Ltd.
SEO by vBSEO 3.1.0 ©2007, Crawlability, Inc.


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139